VÍCTOR RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (JULIO 2015)

VÍCTOR RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (JULIO 2015)

Estamos en julio, el mes más caluroso del año, muchas personas ya disfrutan de sus vacaciones y para los aficionados al ciclismo suele ser un período habitual de transición al descanso. Durante esta época estival son muchos los que aprovechan para ir perdiendo paulatinamente su forma física y tomarse un respiro a cambio de realizar otras actividades cuya práctica es imposible durante el resto del año.

Son precisamente los términos ‘estado físico’, ‘relajación’, ‘descanso’ o ‘recuperación’ los que forman parte del vocabulario diario del entrevistado de este mes de julio. Fisioterapeuta de profesión y ciclista de afición, él es Víctor Rodríguez Fernández; natural de Santander; nació en 1977 y cursó su carrera de Fisioterapia en la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid. Llegó a la isla de Menorca en el año 2000 donde consolidó su experiencia laboral junto con el Menorca Bàsquet. Con el tiempo formó una familia (padre de un niño y una niña). La desaparición del club de baloncesto provocó un momento de transición en su vida que acabó fraguando su lado empresarial abriendo recientemente su conocidísima consulta privada Impuls (http://www.impulsmenorca.com/) donde trata con deportistas de todas las especialidades…

 

Asociación Cicloturista de Menorca: Hola Víctor, debo empezar dándote las gracias por concederme esta entrevista, por un lado porque sé que tu día a día está muy organizado, tienes muchísimo trabajo, obligaciones y encontrar huecos en tu agenda para estos imprevistos puede ser realmente complicado; y, por otro lado, porque es un inmenso placer para mí poder hablar contigo y preguntarte por el que quizá sea el tema primordial del deporte en general y del nuestro en particular, éste es, la salud. ¿Cómo ves el estado de forma del ciclismo amateur en la Isla?

 

Víctor Rodríguez: Buuuuf… (risas) Por una parte es evidente que la práctica del ciclismo ha aumentado de modo vertiginoso en la isla si analizamos los últimos diez u ocho años, de manera que en ese aspecto el deporte goza de un estado de salud fantástico y envidiable; pero, por otro lado, puedo observar tanto in situ como después en nuestra consulta, que la manera de ir en bicicleta deja mucho que desear en cuanto a la salud. Actualmente se sale a pedalear de un modo más competitivo que deportivo. Tenemos tendencia a imitar a los grandes profesionales y a exigirnos a nosotros mismos unos niveles de intensidad que muchas veces están por encima de nuestras posibilidades y, que desde el punto de vista médico, no son nada recomendables por las consecuencias que luego se derivan. Debemos recordar que la inmensa mayoría de los que salimos a pedalear tenemos otra profesión que no es precisamente ir en bici y que tenemos familia y obligaciones y responsabilidades y… Ese estilo de vida no es sostenible a largo plazo. Una persona puede prepararse unos meses para un evento concreto y coger un estado de forma determinado, pero ese sacrificio tiene que ser algo puntual, lo que no es saludable es que en cada salida uno acabe exprimido y encima pensando que eso es bueno y que debe hacerse.

 

A.C.M: Lo siento, pero tengo que hacerte la pregunta clásica: ¿Cuáles fueron tus inicios en esto del ciclismo?

 

V.R: Fue del modo más, cómo decirlo, más “improvisado” que te puedas imaginar. Desde muy pequeño, siendo un niño, ya me encantaba el ciclismo. Era un verdadero fanático y seguía todas las carreras televisadas. Mi tío me llevaba a ver la Vuelta a España cuando alguna etapa pasaba por Cantabria o alrededores; incluso con mis padres fui a ver varios años el Tour de Francia en directo, cuando corría Induráin. De manera que mis referentes ciclísticos fueron desde siempre los grandes profesionales, por tanto, yo veía eso de ir en bicicleta como algo imposible, algo propio de superhombres. Mi afición por el ciclismo aumentó cada vez más con los años, no así la práctica del mismo. Sin embargo, fue al llegar a Menorca cuando cogí por primera vez una bicicleta, pero la razón no fue para practicar este deporte, ni mucho menos, sino que fue porque no tenía (ni tengo) permiso de circulación, así que necesitaba un medio de transporte para ir de casa al trabajo. Compré una bicicleta urbana, de paseo. Un buen día de verano, después de hacer durante todo el invierno una y otra vez el mismo recorrido de casa al trabajo y viceversa, pensé que con la bicicleta también podría acercarme hasta alguna playa a nadar. Elegí Sant Tomàs (¡Casi nada!). Fui y volví. Y al llegar a casa, me sorprendí tanto de mí mismo por lo que acababa de conseguir que me motivé de golpe. Empecé a salir con mi bicicleta urbana a dar cada vez más paseos y más largos, conocí a gente que practicaba el ciclismo en la isla y me animaba a salir con ellos… Yo aún no lo veía claro, hasta que al finalizar el verano me animé y me inscribí en la Volta a Menorca. Imagínate, ¡la hice toda entera con una bicicleta de paseo, con subida final a Monte Toro incluida, qué inconsciencia! Después de esa experiencia, vi claro que tenía que comprarme una bicicleta de carretera (risas). Y así fue como poco a poco descubrí que existía un ámbito fuera del profesional que permite practicar este noble deporte y que yo también, a nuestro nivel, puedo disfrutarlo.

 

A.C.M: Por favor, cuéntanos tu relación con la isla de Menorca, ¿cómo llegó un santanderino a nuestra pequeña isla?

 

V.R: Después de estudiar la carrera, me quedé a vivir y trabajar en Madrid. Trabajaba en la Federación Española de Baseball y también en un club de rugby amateur, eso me ayudó para coger experiencia y consolidar los conocimientos adquiridos durante la carrera. Un buen día me apeteció cambiar de aires y empecé a enviar currículos a todos los clubes profesionales que existían en España de los deportes que me gustaban y ubicados en aquellos lugares que no me importaría vivir. Envié cientos de currículos repartidos entre Madrid y todas las provincias costeras (que fueran lugares con mar era un requisito para un santanderino), a clubes profesionales de fútbol, baloncesto, balonmano, atletismo y, cómo no, ciclismo. Finalmente solo me contestaron dos: uno, en una ciudad limítrofe de Madrid, y el otro, ya te lo puedes imaginar, el Menorca Bàsquet. Nunca había estado en Menorca ni tenía idea de cómo era. Lo único que sabía era que era un club nuevo, que tenían ganas de hacer las cosas bien y que por tanto era serio y fiable. Así que aquí me tienes.

 

A.C.M: ¿Qué te parece Menorca para practicar el ciclismo?

 

V.R: Voy a ser políticamente incorrecto: me parece limitado, aburrido y duro (muchas risas). No, a ver, me explico. Las condiciones orográficas de Menorca son las que limitan las opciones. Vivimos en una isla muy pequeña, eso es evidente y tiene sus consecuencias encima de una bicicleta. Digo que es limitado porque con los años siempre acabas haciendo las mismas rutas y no tienes más opciones, nada que ver con vivir en la Península, aquí acabas aprendiéndote cada recoveco de memoria, algunos trayectos los podríamos hacer con los ojos cerrados. Eso puede provocar que al final termine siendo aburrido o poco motivador y la insularidad también es una limitación a la hora de cambiar. Coger un avión o un barco para ir a pedalear por otras zonas es cada vez más complicado sino imposible tal y como están las cosas hoy en día con el tema de los desplazamientos. Y digo que es duro tanto por el relieve como por la temperatura. Menorca ni tiene puertos de montaña, ni tiene llanos, de modo que te pasas el día subiendo y bajando cuestas muy duras. Esto dificulta también ciertas maneras de entrenar o de simplemente salir a rodar con la bicicleta. Si a eso le añades los niveles de humedad que padecemos, el resultado es una zona especialmente dura para practicar el ciclismo. Yo creo que si consigues ponerte en un buen estado de forma en Menorca, estás preparado para ir a cualquier lado. Esto es un verdadero rompepiernas, aquí o te pones fuerte o dejas la bicicleta.

 

A.C.M: ¿Has practicado alguna vez el MTB?

 

V.R: Jamás. Ya te he dicho que mis primeros referentes en el ciclismo fueron los profesionales y nunca he visto una carrera de MTB profesional, ni tengo conocimiento de que las televisen. Así que nunca me ha llamado la atención esa modalidad.

 

A.C.M: Cambiemos algo de tercio. Hablemos de tu recién iniciada empresa Impuls (http://www.impulsmenorca.com/) ¿Cuánta gente trabaja contigo? ¿Qué tal llevas eso de tener tu propia empresa?

 

V.R: Hoy en día somos cinco personas trabajando en la consulta: dos fisioterapeutas, mi socia que está especializada en podología y dos secretarias. Y lo de llevar mi propia empresa… no sé si será tan duro como el ciclismo profesional, pero para mí es una verdadera vorágine. Ni te imaginas los malabarismos horarios que tengo que hacer a la semana. Es una locura, el nivel de estrés es alto. Necesito una planificación muy estricta y aún así siempre salen inconvenientes que se escapan al control. Mucha dedicación, muchas horas… Es complicado intentar compaginarlo todo.

 

A.C.M: ¿Cuál fue la motivación para añadir un Bike-Fit a tu, ya de sobras, saturada consulta? No creo que fuera con fines “mercantiles”.

 

V.R: ¡Qué va! De hecho el Bike-Fit desde el punto de vista estrictamente empresarial es deficitario. La razón fue pura y simplemente el amor que siento por este deporte. Era una manera relativamente fácil de incluir mi pasión en mi trabajo. Por otro lado también puedo decirte que el Bike-Fit me ha ayudado mucho a comprender mejor las lesiones generadas por la práctica del ciclismo.

 

A.C.M: ¿Tuviste que hacer alguna preparación especial para ello o tus conocimientos previos sobre biomecánica te bastaron?

 

V.R: El método que sigo para realizar el Bike-Fit lo desarrolló Jon Iriberri y tuve que hacer un curso de 80h con él donde estudiamos conceptos de biomecánica, medición, análisis anatómico, etc. Yo ya estaba familiarizado con muchos conceptos propios de la fisioterapia, sin embargo el hecho de aplicar esos conocimientos generales a la mecánica de una bicicleta fue algo novedoso para mí y muy motivador.

 

A.C.M: ¿Puedes decirme cuál es la lesión más generalizada relacionada con el ciclismo que pasa por tu consulta?

 

V.R: Sin duda es la sobrecarga en cuádriceps; las típicas contracciones musculares que algunas veces derivan en problemas más graves. Vamos, el clásico “dolor de patas” (risas).

 

A.C.M: Entonces… ¿Qué estamos haciendo mal a la hora de ir en bici?

 

V.R: Nos exigimos demasiada intensidad sin respetar los descansos necesarios y tampoco cuidamos el momento post-salida, esto es, los estiramientos, la comida… Sin embargo lo que está claro es que mucha gente cae en el sobresfuerzo basta no perder la rueda del compañero que está en un momento de forma mejor o por orgullo o vete tú a saber porqué. Desde mi consulta puedo decirte que lo estamos haciendo mal y no solo es mi opinión sino que las lesiones son la prueba más evidente de ello.

 

A.C.M: ¿Te gusta estar al día sobre los avances tecnológicos aplicados al ciclismo o eres de los que crees que detrás de argumentos que apelan a un mejor rendimiento o incluso un beneficio para la salud, se esconden intereses puramente mercantiles?

 

V.R: Me encanta estar al día de todo lo que esté relacionado con el ciclismo. Estoy totalmente actualizado y seguiré estándolo porque soy un verdadero fanático de este deporte. Respecto a la segunda parte de tu pregunta, creo que las dos cosas van de la mano. Cualquier innovación en los materiales, los componentes de las bicicletas, las formas aerodinámicas… todo implica un mejor rendimiento, en caso contrario no lo sacarían al mercado. Y por supuesto que hay intereses detrás de estas innovaciones, aunque eso, repito, no significa que su rendimiento no sea cierto. Descubren o inventan algo que mejora el rendimiento de la bicicleta y quieren ganar dinero con ello, no veo que haya nada de extraño en ello. Por eso también me gusta fijarme en el ámbito más profesional, ellos son los que ponen a prueba esas innovaciones y demuestran si realmente hay mejoras o no más allá de los interese comerciales que haya detrás. Fíjate en el caso de M. Armstrong, él puso de moda el molinillo, esto es, llevar una cadencia muy alta, frente al atrancamiento que llevaba por ejemplo M. Induráin. De aquí se pusieron de moda los platos “Compact”. Pasamos del triple plato a llevar solo dos que mejoraron el peso, de platos circulares a ovalados que mejoraron la cadencia… Todo son innovaciones que mejoran el rendimiento.

 

A.C.M: ¿Qué cambio a nivel tecnológico que hayas podido comprobar crees que ha sido el mejor?

 

V.R: Voy a dar una respuesta clásica porque fue hace muchos años, sin duda, lo que cambió la manera de ir en bicicleta fue la invención de los pedales automáticos de la marca Look. Hubo un antes y un después.

 

A.C.M: Hablando de clásicas, sabemos que te gusta participar en la Paris-Roubaix ¿Qué tienen los adoquines que te atraen tanto?

 

V.R: Ufff (risas). Es muy difícil de explicar porque son sensaciones y emociones. Lo intentaré. Bueno, un componente que me encanta de este tipo de marchas cicloturistas es que no te entregan ningún chip para marcarte los tiempos. Eso ya dice mucho de la ideología que hay detrás de la organización. No hay una hora de salida predeterminada, sino que dispones de un margen de dos horas para salir. Es más, a pesar de que tú puedas llevar tu GPS para marcar el tiempo invertido en la ruta, la comparación no sería real porque cada año varían un poco el trayecto… todo esto hace que realmente se disfrute de una marcha lo más opuesta a la idea de competitividad que pueda tener por ejemplo la Quebrantahuesos en España, como carrera encubierta que es. Por otro lado tenemos la relación con el pavés, con el adoquín, esta sensación solo la puedes tener en este tipo de marchas cicloturistas. Lo que tiene de especial el pavés es que al contrario del resto de marchas tienes que forzar partes del cuerpo que habitualmente no usas sobre la bicicleta, o al menos no de un modo tan explícito; no solo participan las extremidades inferiores, allí cuenta todo por igual: brazos, codos, manos, hombros, el cuello, la cabeza… Es una sensación muy especial que yo comparo con los deportes de contacto que he practicado como el baloncesto o el rugby. Literalmente tienes que pegarte contra el adoquín, tienes que ganarle o él te vencerá a ti. Y por último tienes la sensación maravillosa de terminar en el Vélódrome André Pétrieux, eso no te lo puedo explicar, es emoción en estado puro.

 

A.C.M: ¿Qué opinión tienes de las llamadas “cicloturistas”?

 

V.R: Como ya te he dicho, mientras no intenten ser carreras encubiertas me parecen estupendas y permiten disfrutar de este deporte. En el momento en que confundimos los términos y nos colocamos donde no nos corresponde me parece algo negativo. Como ves tengo un enorme respeto por este deporte y más a nivel profesional.

 

A.C.M: ¿Te resulta pesado ser fisioterapeuta cuando sales con tu grupo? ¿Te dan mucho la lata?

 

V.R: Bueno… (risas). Estoy acostumbrado y me parece normal. En general todo el mundo es bastante respetuoso con mi horario laboral (más risas). Si me encuentro un poco saturado alguna semana, salgo a rodar yo solo, para desconectar. Aunque a veces ni por esas… te contaré que una vez salí a pedalear al mediodía, porque, como siempre, iba con el tiempo justo y estaba aprovechando un momento que tenía. En esto que mientras le daba a los pedales, oí el ruido del motor de una moto que se me acercaba por detrás. La sorpresa fue mayúscula cuando se me puso en paralelo y el conductor me empezó a preguntar por una dolencia que tenía en la espalda, ¡y todo esto en marcha, imagínate el diagnóstico que pude darle! (risas).

 

A.C.M: En una entrevista televisiva a Perico Delgado, éste explicaba el gran avance que supuso en el ámbito ciclista profesional el hecho de cambiar a los masajistas por fisioterapeutas especializados. Cuando oímos a los profesionales, siempre ensalzan la labor de los fisioterapeutas, incluso les otorgan el título de personas de máxima confianza. Parece que tu profesión se ha convertido en imprescindible en el ámbito deportivo ¿Por qué?

 

V.R: Ser fisioterapeuta es una profesión que requiere mucha empatía con el paciente. Piensa que los “fisios” de los equipos ciclistas profesionales somos los que intentamos mitigar el dolor causado por el entrenamiento o la competición, por tanto, llegas a crear un vínculo muy fuerte con el ciclista. Además de todo eso también está el componente humano; los ciclistas pasan muchas horas con  su fisioterapeuta en un ambiente de relajación propicio para solucionar no solo la parte física, sino también la mental. Así que además de aplicar técnicas puramente fisioterapeutas también acabas convirtiéndote en un aliado para la descarga emocional, el estrés, etc.

 

A.C.M: Una pregunta que hago a todos los entrevistados es que nos den un consejo para mejorar sobre la bicicleta, aunque no tengamos ningún interés por el ámbito más competitivo. ¿Puedes darnos alguno?

 

V.R: Sí, y además uno que he podido comprobar en mis propias carnes y nunca mejor dicho: la alimentación. La dieta, comer lo adecuado, es fundamental en el ciclismo. Te diría que la alimentación sería el 40% y el entrenamiento el 60%. De modo que ya ves que tan importante es salir a rodar, a entrenar, trabajar series, fondo… lo que quieras, como lo que comes antes, mientras y después de toda esa preparación. Hay que comer lo adecuado a los objetivos que quieras conseguir y eso implica que hay que planificar la temporada. Creo que esa es la mejor manera de mejorar y no caer en los errores típicos de los que hemos hablado antes. No se puede, ni se debe, estar siempre en la brecha, al máximo de nuestro rendimiento. Eso no es salud.

 

A.C.M: A pesar de pertenecer a otra rama de la salud distinta de la tuya, el tema de la nutrición deportiva ¿te interesa? ¿Sigues algún tipo de dieta especial?

 

V.R: Me encanta este tema. Además me gusta mucho la cocina y todo lo relacionado con la alimentación. En casa soy el cocinero oficial. Durante el año me gusta prepararme para un objetivo específico, no tengo tiempo para nada más, de modo que durante tres meses soy capaz de seguir una dieta restrictiva, pero cuando he cumplido el objetivo de ese año… Ay, comer me encanta y los dulces me pierden (muchas risas). Soy incapaz de mantener una dieta restrictiva todo el año, ni creo que para nosotros sea necesario. Hay que comer de manera variada, equilibrada, sana… como marcan los dietistas profesionales. Lo específico, ya te digo, se soporta dos o tres meses al año si se tiene un objetivo concreto.

 

A.C.M: ¿Qué te parecen los complementos energéticos que tomamos los aficionados?

 

V.R: Me parecen muy bien si tomamos los adecuados y eso implica como mínimo un análisis de sangre previa consulta médica. Lo que no es admisible es que entremos en una farmacia, por ejemplo, y empecemos a comprar lo que nos parezca que nos irá bien sin tener la más remota idea de lo que nos estamos tomando. En este apartado hay bastante ignorancia por nuestra parte. Imagínate alguien que sale a pedalear y habitualmente cuando acaba la ruta le duelen las piernas. Cree que necesita un regenerativo y no se le ocurre otra cosa que ir a por batidos de proteínas ¿Por qué tomar proteínas si no es lo que tu cuerpo necesita? ¿Cómo sabes que ese dolor de piernas no lo causa la carencia de otra sustancia y tomando esas proteínas además de no conseguir el efecto buscado te estás fastidiando los riñones? En este punto veo fundamental el consejo de un especialista.

 

A.C.M: El ciclismo es un deporte totalmente aeróbico, pero es muy habitual en estos ambientes hablar de “sufrimiento físico”, incluso tal vez más que en el resto de deportes ¿qué opinión tienes al respecto?

 

V.R: El concepto de “sufrimiento” es totalmente natural en el ciclismo, es inherente a él, si no estás dispuesto a sufrir, no te aficionas a este deporte. Aunque todo hay que matizarlo, hay umbrales, niveles, límites de sufrimiento, en cierta medida es bueno y te ayuda a mejorar pero cuando sobrepasas el límite reiteradamente lo único que consigues es el efecto contrario. Por eso es importantísimo conocer muy bien las posibilidades del organismo de cada uno y no intentar sobrepasar esos límites. En la bicicleta cada uno tiene que estar en el nivel que le corresponde y a partir de ahí ir mejorando del modo correcto, aunque esto, por lo visto, es muy difícil que se respete y luego pasa lo que pasa…

 

A.C.M: ¿Cómo es un día ideal de ciclismo para ti?

 

V.R: ¡Buah! Más que un día ideal sería un deseo ideal porque ahora mismo lo veo tan lejano… Sería algo así como poder pegarme un buen madrugón pero levantándome descansado (ahora me siento todo el día agotado), tomarme un buen desayuno y salir a completar una ruta de 200 Km con un ritmo sostenido, lo que en Menorca serían unos 28-29 Km/h y a poder ser con una temperatura de finales de primavera o inicios de verano (entre 25º y 30º). Si además pudiera ser por la región francesa de la Bretaña e incluyendo la subida al Monte Saint Michel ya sería perfecto.

 

A.C.M: ¿Puedes desvelarnos cuál es la gran mentira o la creencia errónea más generalizada que conozcas de este deporte?

 

V.R: Ufff...  A ver…Esta es difícil. La que se me ocurre ahora a bote pronto es la utilización de la plomada para ajustar el sillín. Bueno, en realidad todos los métodos presentados para ajustar el sillín el manillar, etc. basados en la altura de la entrepierna multiplicado por un extraño coeficiente, en la largura del codo hasta la muñeca para ajustar qué se yo… todo esto es falso. Cada cuerpo es único y sus medidas también no existen reglas generales para ajustar la bicicleta al cuerpo. Cada cuerpo necesita su propio ajuste y la expresión “más o menos” lo único que hace es provocar, a corto o largo plazo, lesiones.

 

A.C.M: Víctor, muchísimas gracias por compartir con nosotros tu tiempo y tus conocimientos. Sin duda, todavía nos queda muchísimo por aprender y tú, desde tu experiencia, eres un referente en nuestro ámbito ciclista isleño. Ha sido una gozada. Deseamos que sigas disfrutando y compartiendo con nosotros este deporte, tu afición. Bravo, sigue así maestro.

 

Entrevista realizada el 13-07-2015 por Daniel Villalonga para la Asociación Cicloturista de Menorca