LA FÓRMULA MÁGICA: MENOS ES MÁS

LA FÓRMULA MÁGICA: MENOS ES MÁS

Uno de los aspectos más importanes que debemos tener en cuenta cuando practicamos ciclismo o cicloturismo son los descansos y está comprobado que la mayoría de aficionados no tienen un control sobre su progresión y descansos.

En primer lugar hablaremos de la supercompensación que no es más que la adaptación física resultante de aplicar al organismo estímulos físicos y psíquicos. si se realiza en el momento justo con los descansos pertinentens sus efectos serán muy positivos, en cambio si no se se descansa lo suficiente el organismo entrará en un estado de estrés físico que causará efectos negativos sobre el rendimiento. De la misma manera que si se deja pasar mucho tiempo entre dos entrenamientos o salidas con la bicicleta, el organismo se estanca y no se produce mejora.

Un descanso puede ser activo o inactivo, sin bicicleta. Por ejemplo, si sales el fin de semana y terminas agotado, salir el lunes muy suave y no más de 1h 30’ y descansar el martes puede ser la mejor solución. El lunes, activarías el sistema cardiovascular por lo que acelerarías la eliminación de las toxinas del fin de semana y el martes completarías el descanso.

No obstante, cada persona necesita un tipo de entrenamiento distinto ya que además hay que tener en cuenta factores como la edad, el sexo, los años de entrenamiento, el estado físico, el tipo de trabajo, las horas de descanso, etc.

Por lo tanto, dependiendo del tipo de entrenamiento que se realice el descanso debe tener una duración u otra. Por ejemplo, en el ciclismo una fatiga leve se recupera con 6 horas de descanso, en cambio una fatiga más acusada necesita unas 20 horas mientras que un esfeurzo agotador hasta 50 horas. Esto es lo que debes ir midiendo según tu nivel de cansancio y estipular las horas de descanso que necesitan para lograr la supercompensación.

Una de las técnicas más utilizadas por los ciclistas profesionales consiste en llevar a cabo la “Hipercompensación de Ozolin” que se trata de realizar dos o tres días seguidos de cargas de entrenamiento progresivas, lo que provocaría una mayor fatiga y estrés físico. Si realizamos un descanso proporcional (más descanso de lo que sería habitual), conseguiríamos un efecto mucho más positivo que con una supercompensación normal.