Crónica 11ª Challenge

24.03.2015 19:09

 

Si una palabra puede resumir esta 11ª CHALLENGE de la Asociación Cicloturista de Menorca, sin duda es 'exigente'. Y además en todos los aspectos: más de 100 Km, más de 1200 m de desnivel acumulado (para conseguir esta cifra en Menorca, muchas son las cuestas que hay que subir) y con una meteorología completamente adversa con algo de viento, frío y mucha agua.

 

A las 8.00h en el local del Port de Maó iniciamos la salida una decena de socios junto a un reducido número de acompañantes. Nos dirigimos hacia el Far de Favaritx a un ritmo demasiado elevado si tenemos en cuenta lo que aún faltaba por recorrer. Durante el trayecto algunos acompañantes venidos desde otros puntos de la Isla se unen al pelotón que pronto se dividirá en dos debido a las duras rampas que se imponen a lo largo de la carretera.

 

A la vuelta del faro, no solo regresamos el pelotón unido sino también la cordura. Esta vez sí, a un ritmo mucho más acorde al trayecto por recorrer seguimos por la carretera Maó – Fornells en dirección al siguiente objetivo: Cala Macaret. Ida y vuelta a una velocidad moderada que hace que todo el mundo pueda disfrutar de la ruta. Sin embargo, las primeras nubes empiezan a amenazar con su presencia.

 

La siguiente etapa de la jornada, Son Parc, y su proximidad con la temible Sa Roca provoca que los ciclistas sean cada vez más conscientes de lo que aún queda por recorrer y se produce el primer corte importante. Aproximadamente la mitad del pelotón decide recortar los 3 Km de  subida de Son Parc, y atacar directamente las rampas del 14% de pendiente de Sa Roca. Una finísima lluvia nos acompañaba desde Cala Macaret y el suelo estaba empapado lo que aumentaba la precaución en las bajadas y subidas por el miedo ante la alta posibilidad de resbalar.

 

Regresamos de Son Parc y directamente hacia Sa Roca. En este punto debería haberse iniciado el tramo libre de la jornada, sin embargo, los ánimos no estaban para sobrecargas musculares y el grupo, caballerosamente, decide encarar el tramo todos juntos ayudándose mutuamente. De modo que lo justo en esta ocasión es comentar que el punto competitivo lo ganaron todos los que se atrevieron a desafiar la climatología y no ahorrarse la subida de Son Parc.

 

Tras recorrer el Camí de Sa Cucanya, en el que el agua finísima ya se había convertido en un “calabobos” (como llaman en Castilla a esa forma de llover en la que a pesar de estar lloviendo uno cree que no se va a mojar en demasía) y el firme estaba totalmente empapado, lleno de barro y hojarasca de pino (por las salpicaduras de nuestras ropas alguno aseguraría que veníamos de alguna prueba de ciclocross), llega un momento muy esperado: el avituallamiento. Todo el pelotón se reagrupa en la cafetería Es Pouet Nou de Alaior donde los cafés y tés calentitos ganan en demanda a los refrescos, pues el agua que cae hace que la sensación térmica baje considerablemente.

 

Después de retomar fuerzas tiene lugar otro corte. Los nubarrones negros plomizos presentes en el horizonte no presagian nada bueno. Algunos de los componentes, cautelosamente, deciden acabar ahí su salida dominical. Otros retoman el trayecto, pero apenas enfilamos el Camí den Kane dirección a Es Mercadal los goterones de agua empiezan a caer y la mayoría de los participantes deciden dar media vuelta huyendo del agua. Finalmente unos pocos “osados” deciden seguir pese a la que estaba cayendo. El temporal hace que la desorganización se apodere de la marcha y el grupo empieza a disgregarse. Algunos compañeros se quedan algo más atrasados poniéndose los chubasqueros, estos siguen adelante a buen ritmo, otros a velocidad más moderada… Al final cada uno sigue la ruta programada como buenamente puede.

 

Llegamos a Es Mercadal siguiendo el camino inglés y nos desviamos hacia Es Migjorn. Giramos de nuevo en dirección Els Plans d'Alaior para seguir hacia Torre Solí. Como ya sabíamos aparecen las primeras cuestas que si ya de por sí son duras, con todo lo recorrido sobre los cuádriceps, cada vez resultan más agotadoras y encima la lluvia se intensifica todavía más. Al iniciar la bajada hacia Son Bou la lluvia se vuelve infernal. Cubos de agua caen del cielo; la carretera apenas se vislumbra a través de las gafas empapadas; la goma de las ruedas parece pegarse al pavimento debido a la resistencia contra los tres dedos de agua que inundan el suelo. Encaramos cada uno como puede el regreso de Son Bou. Más cuestas, duras pendientes y el agua que no cesa. Los cambios de las bicicletas están tan empapados que al cambiar, la cadena baila sobre el cassette y hay que ajustar continuamente. Finalmente llegamos a Alaior, el frío con la mojadura está más que presente y se retoma rápidamente el Camí den Kane hacia Maó. La lluvia se modera y todos llegamos sin percance poniendo punto y final a esta épica 11ª CHALLENGE.

 

Ahora... ¡a por la duodécima!